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El Mahabhárata. Historia de la Gran Guerra

Todo el mundo ha oído hablar alguna vez del Bhagavad Gita, aunque solo sea cuando paseando por la calle ve a los Hare Krihsna entonando cánticos a su dios, con sus llamativos vestidos. Pues bien, el Bhagavad Gita, literalmente el Canto del Señor, es una de las partes que componen la magna obra del Mahabharata y en concreto ocupa el Canto VI. Inmensamente popular en la India, es todo un tratado en que las gentes humildes, y no humildes, recogen las directrices que les ayuden a vivir correctamente. No s´lo en libros y en el cine, donde existen docenas de versiones de la misma, sino en forma de tebeos o cómic, es conocida y apreciada. En español existe una trilogía de enorme calidad que puede dar una idea a los interesados de esa historia. Quien la conoce no puede dejar de admirarla, aunque al prinicipio pueda parecer extraña, por su riqueza de matices y los personajes que la componen.
El Mahabarata es la epopeya más grande que han escrito los hombres, superan algo más de los 100.000 versos, y está dividido en 18 cantos, donde se narran el nacimiento, peripecias y vida de una familia, los Kurus. Para ello el (los) autor-es, toman como ejemplo el mosaico de reinos que había en la India cinco siglos antes de nuestra era. Todos ellos estaban gobernados por reyes (rajas) que los mantenían a través de luchas y enfrentamientos. Esas luchas y conflictos entonces no tenían nada de históricos, en el sentido que nosotros lo entendemos, y siempre se hallaban supeditados al mito. Únicamente éste daba legitimidad a sus gobernantes, por eso los reyes de antaño estaban ligados a linajes que provenían en última instancia de potencias celestes, los dioses. Y una de estas familias eran los Kurus, verdaderos protagonistas de la historia que se nos relata.
Ahora bien, ellos eran solo la excusa para un relato que venía de antiguo, de épocas prevédicas, donde los indoarios conservaban una leyenda que contaba una gran guerra,que ejemplificaba perfectamente la gran lucha entre las fuerzas del bien y las fuerzas del mal. Su marco era incomparable, en la amplia llanura de Kurukshetra, y según la cronología de los acontecimientos se dio hacia el año 3200 a C. No fue una guerra cualquiera porque fueron los mismos dioses quienes encarnaron en los héroes más temerosos y viriles. Fue el tiempo del final de los héroes, porque acababa una edad (ya explicaremos como conciben los indoarios el Mundo) y nacía otro tiempo, en la cual nos situamos actualmente. Es el Kali yuga, edad de la sombra, donde acaba todo un ciclo cósmico (Manvantara), seguramente en una gran batalla.
La familia de los Kurus pertenecía a uno de los linajes más poderosos, dando lugar a dos líneas de descendencia, una llamados Kauravas y otra llamada Pándavas. A la vez se establecían lazos con otros linajes y reinos. Por ejemplo tenemos el legendario Krishna, del linaje de los Yádavas, que emparentó con la rama de los Pándavas a través de su tía Kunti, la madre de los mismo, y por tanto primo de Arjuna, con quien protagoniza el texto conocidísimo del Bhagavad Gita.
Al ser los dioses encarnados, cada individuo de la trama manifestará sus poderes, pero la finalidad será poner en escena la lucha entre el bien y el mal. El Bien y el Mal se hallan representados por dos dioses posteriores a la etapa védica, ya en el Hinduismo, Visnú y Shiva. Estos dioses no existían en la época védica como se presentan aquí, ni tampoco se enfrentaban. Visnú era un dios más, sin mayor relevancia, y Shiva se llamaba Rudra. El enfrentamiento que se produce en el Mahabhárata, a través de quienes les representan mayormente. A Visnú le representa Krishna, como avatar del penúltimo ciclo. A Shiva hay dos héroes principales que lo manifiestan, uno es el perverso protagonista Duryodhana, rey ilegítimo, y el otro Asvattaman, hijo de Drona, instructor militar de la familia, brahmán-ksatriya (religioso-guerrero), y finalmente defensor del clan de los usurpadores. Los demás héroes representan a otros dioses del período védico, que han venido a menos en la etapa del Hinduísmo, cuando se compone el Mahabhárata.
Primos entre ellos, sin embargo la ambición y los engaños por parte de los primeros, y la dejadez política por el rango que ocupaban, por parte de los segundos, acabó en una guerra fratricida. Por eso se llamó la Gran guerra de los Bharatas, pues la India se llamaba en la Antigüedad el país de los Bháratas.
Hemos dividido finalmente el artículo en tres partes por la extensión que iba cogiendo, a pesar de resumir en lo posible el texto. En la primera, como siempre, dibujamos el entorno tanto historiográfico como ideológico, en el que incluimos la parte mítica versus social. De esta manera será más fácil el entendimiento de la Leyenda. Nos hemos permitido hacer algún apunte bajo el referente simbólico del puesto que ocupaban las castas y remarcar la importancia del rito en todos los pueblos indoeuropeos, y concretamente entre los arios de la India. Aunque abundaremos más sobre el en la tercera parte.
La segunda parte aborda ya la propia Leyenda, para lo que hemos expuesto cada canto del Mahabhárata comentado, tanto en el aspecto literario como espiritual.Capítulo a capítulo se comentan los rasgos esenciales. No en vano este gran poema se compuso por el mítico Vyasa, para el recuerdo del origen de los pueblos indo arios, así como las consecuencias que traen las acciones  no ligadas al Dharma (Ley). La Gran Guerra no es solamente un cuento, en el mejor sentido del término, sino todo un sinfín de enseñanzas morales, psicológicas, sociales y espirituales.
Finalmente la parte tercera aborda dos puntos, a nuestro modo de ver, importantes, por un lado la relación entre culturas aparentemente tan alejadas, como la griega y la indoaria. Y la excusa será el vínculo entre dos dioses de primer orden, cuya función se ejerce como desveladores de los sentidos. Dyonisos, conocido comúnmente como el dios del vino y el éxtasis. Krishna como deidad que participa desvelando también los sentidos a los fieles, en el caso del Mahabhárata a Arjuna, que no es otro que gemelo suyo, y que en la Era anterior, el Tetra Yuga, se llamó Narayana.

El último punto que abordamos trata de manera específica el título del artículo (s), el Fin del Mundo. Qué idea tenían aquellos pueblos, su signfiicado y como se encaja en la teoría cíclica del tiempo. El lazo de esta la del Fin del Mundo es algo común a daneses, escandinavos, indoiranios, indoarios, griegos, etc.  Y todas ellas aluden a lo que denominamos la Gran Redención, que es el gran conflicto final como producto del desgaste de las potencias originarias de un Cosmos que se enfrentan para una batalla de regeneración.

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